Obrim els ulls

Coses meves… o no.

Acudits

Esta es la transcripción de una conversación radial real entre un buque de la Armada de los Estados Unidos y autoridades canadienses costeras de Newfoundland, en octubre de 1995.

Estadounidenses: Por favor, cambien su curso 15 grados al Norte, a fin de evitar colisión.

Canadienses: Recomendamos que ustedes cambien su curso 15 grados al Sur, a fin de evitar la colisión.

Estadounidenses: Les habla el capitán de un buque de la Armada de los Estados Unidos. Repito: cambien su curso.

Canadienses: No. Repetimos: ustedes deben cambiar su curso.

Estadounidenses: Este es el portaaviones Abraham Lincoln, el segundo buque en tamaño de la flota de los Estados Unidos de América en el Atlántico; nos acompañan tres destructores, tres cruceros y numerosos buques de apoyo. Demando que usted cambie su curso 15 grados al norte, o tomaremos medidas para garantizar la seguridad de este buque.

Canadienses: Esto es un faro. Ustedes deciden.


San Pedro llama a un ángel y le dice:
– Esta mañana tengo que ir a hacer un par de trámites a una nube, así que te dejo cuidando las puertas del Cielo.
El ángel, aterrado, le dice que no tiene idea de a quién tiene que dejar pasar o no, pero San Pedro lo tranquiliza:
– Mira, por hoy vamos a simplificar. Aquí tienes una Biblia y un fajo de billetes de cien dólares. Dale a elegir a los que lleguen: si cogen la Biblia les dejas pasar, y si cogen un billete los mandas al Infierno. Y aquí tienes mi número de móvil por si hay algún problema.

San Pedro se va, y pasa la mañana en sus cosas, hasta que suena el teléfono. Es el ángel:
– Mire, San Pedro, hasta ahora todo iba bien, pero acaba de llegar un tío que cuando le di a elegir me dijo: ‘¿Puedo ver un poco?’ Se puso a hojear la Biblia, y cada tanto decía ‘¡Hum, qué interesante!’, y cogía un billete de cien y marcaba la página; y así hasta quedarse con la Biblia y todos los billetes. ¿Qué tengo que hacer?.
– Déjalo pasar, hijo, que ése es del Opus…


Un hombre dejó las nevadas calles de Chicago para pasar unas felices vacaciones en la soleada Florida.
Su esposa estaba en viaje de negocios y habían planeado encontrarse en Miami al día siguiente.
Cuando el hombre llegó al hotel, después de haber pasado el día en la playa bajo los cocoteros y harto de refrescos tropicales, decidió enviar a su mujer un e-mail para contarle las maravillas del lugar.
Como no encontró el papelito donde tenía apuntada la dirección, se arriesgó a tirar de memoria y rezar para que fuera correcto.
Pero, por desgracia, se equivocó en una letra y el mensaje se dirigió hacia la esposa de un pastor protestante que había muerto el día anterior.
Por la noche, esta mujer decidió leer el correo para ver las condolencias que había recibido; cuando miró el monitor dio un respingo, pegó un grito y cayó tiesa, muerta al suelo.
Al oír el grito sus familiares corrieron a donde se encontraba y leyeron lo siguiente en el correo que mostraba el monitor:

Querida esposa:
Acabo de llegar. Fue un largo viaje hasta aquí, aunque merece la pena; todo es precioso, con muchos árboles, jardines, fiestas. A pesar de llevar pocas horas aquí ya me estoy sintiendo como en casa. Ahora me voy a descansar.
Sólo quiero decirte que ya hablé con toda la gente y tienen lista tu llegada aquí a lo largo de mañana.
Estoy seguro de que también te va a gustar mucho.
Besos de tu eterno y amoroso marido.

P.D. ¡Prepárate porque aquí hace un calor infernal!


En un instituto muy fino para señoritas de elevada alcurnia y linaje, durante la clase de biología el profesor pregunta:
– Señorita Pérez, podría Usted nombrarnos el órgano del cuerpo humano que, en las condiciones apropiadas, se expande hasta multiplicar su tamaño por seis?. Además, explique en qué circunstancias se produce ese crecimiento.

La aludida se sonroja intensamente, pero se levanta y con voz ofendida dice:
– Perdón profesor… pero yo diría que ésta no es la pregunta más adecuada para hacerle a una dama. Prefiero no ser sometida a la verguenza de tener que contestarla !!
Dicho lo cual, vuelve a sentarse en un brusco gesto.
El profesor sin inmutarse y apuntando a otra alumna, dice:
– Señorita Garcia, puede dar Usted la respuesta ?
– Si Profesor !! -dijo la aludida- la pupila del ojo, bajo iluminación muy débil puede dilatarse hasta 6 veces en relación a su menor diámetro !!
– Correcto Garcia !!, Gracias -y volviéndose a la anterior alumna, le dice:
– Ahora, señorita Pérez, déjeme decirle tres cosas:
…..En primer lugar, usted debería haber estudiado la lección.
…..En segundo lugar, tiene usted una mente sucia e impropia de una mujer de su posición.
…..Y tercero, estoy seguro que algún día se llevará una amarga decepción !!


La Duda de San Pedro
Llega un negrito al cielo temeroso de que le nieguen la entrada debido a los problemas del racismo…
– Nombre? – San Pedro le pregunta.
– Leonardo Di Caprio – contesta el negrito.
San Pedro lo mira incrédulo y le vuelve a preguntar su nombre…
– Leonardo Di Caprio – insiste el negrito que no puede echarse atrás a esta altura.

San Pedro toma el teléfono y confundido llama a Dios.
– Oiga Jefe, -le dice con todo respeto – sáqueme de una duda: en la película, el Titanic, se hundió o se quemó?…


– Pepe, ¿verdad que soy un cielo?
– Sí.
– Pepe, ¿verdad que no puedes vivir sin mí?
– Sí.
– Pepe, ¿verdad que soy lo más importante de tu vida?
– Sí.
– Pepe, ¿verdad que soy maravillosa?
– Sí.
– Pepe, ¿verdad que me quieres mucho?
– Sí.
– ¡Ay, Pepe, cómo no estar enamorada de ti con todas esas cosas tan bellas que me dices!

16 Agost 2004 - Posted by | Per Riure

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